¿Cómo le hacemos para dejar de ser “Hijos de la Chingada”?

Los mexicanos somos huérfanos, resentidos, seres chiquiteros, machistas, solitarios e hipócritas, usamos “máscaras”, somos envidiosos, corruptos, taimados, simuladores, traicioneros que sólo nos hace ser valentones el emborracharnos en fiestas y balazos, para rebautizarnos: como hijos de la chingada. Así nos retrató a los mexicanos Octavio Paz -en su libro Laberinto de la Soledad – como los hijos de la Malinche, somos producto de la conquista española de Hernán Cortés. Y entonces… ¿cómo le hacemos para dejar de ser Hijos de la Chingada?

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