Gobierno entregó CONTROL TOTAL Y GANANCIAS DEL CAMPO a Transnacionales

Transnacionales, dueñas del mercado agroalimentario mexicano; necesario reducir su injerencia.

El mercado agroalimentario mexicano se encuentra controlado por un puñado de empresas transnacionales. El poder de dominación creciente de estas compañías ha impactado en el desarrollo de los pequeños y medianos productores mexicanos, así como en los consumidores, por lo que se debe emprender un esfuerzo para reordenar el mercado y establecer lineamientos que disminuyan su injerencia en el sector.

Lo anterior es parte de lo expuesto por El Barzón y Oxfam de México. Ambas organizaciones presentaron una investigación que da cuenta del dominio de las corporaciones multinacionales en diversos ámbitos del sector agroalimentario mexicano, entre ellos: la producción y distribución de insumos; la producción de granos, leche, carne y huevo; así como en el acopio, comercialización y venta de los productos.

Este control en aumento, señalan las organizaciones, orilla a que se genere un debate, debido a que la dominación en el sector ha provocado que las compañías trasnacionales abusen al fijar precios; además que la calidad de los productos se ve mermada.

Para dimensionar la injerencia de las compañías transnacionales, las organizaciones abordaron el tema del maíz. De acuerdo con la investigación, el 70% del maíz utilizado para la producción de tortillas (10 millones de toneladas) es acaparado por dos grandes empresas: Maseca y Minsa.

“En el país 2 millones de agricultores producen poco más de 20 millones de toneladas de maíz. De las 10 millones de toneladas que se utilizan para la producción de tortilla, más del 70% está bajo el control de las dos grandes harineras con Maseca y Minsa y de una industria de la masa y la tortilla que opera en la arbitrariedad absoluta (…) el resto de la producción de maíz utilizada para el alimento de ganado y de aves, la industria de aceites y alimentos comestibles, también encuentra altos niveles de concentración en el acopio con Cargill, Maseca, Bimbo y Provemex del grupo Tayson de México”, apuntó Alfonso Ramírez Cuellar, dirigente de El Barzón

De igual forma se destaca que los productores de frijol viven un panorama difícil. De acuerdo con las organizaciones, seis empresas controlan el 80 por ciento del acopio del producto.

“Una situación similar a la del maíz viven los 180 mil productores de frijol, los cuales producen un millón de toneladas y donde el 80% del acopio lo controlan seis empresas y sólo 10 grandes dominan la comercialización del 70% del producto. A partir de ello se fijan los precios y se logra obtener márgenes de intermediación cercanos al 90%”, se detalla.

En el ámbito de la producción de carne de pollo, las empresas Bachoco, Pilgrim & Pride y Tyson dominan el mercado “con mil 400 millones de aves y el control absoluto del alimento balanceado y la venta final del producto”. Las empresas antes citadas, detallan, forman parte del oligopolio que controla la venta de huevo.

“Bachoco, Pilgrim & Pride y Tyson son empresas que forman parte del oligopolio integrado por siete grandes grupos que tienen el control de las 2 mil 326 millones de toneladas de huevo. Tanto en pollo como en huevo estamos ante la presencia de una estructura vertical, centralizada y donde prácticamente han desaparecido las pequeñas granjas familiares”, apuntaron.

En el ámbito de la carne en general, El Bárzon y Oxfam México destacaron que el 70 por ciento del mercado está en manos de: el grupo Viz. SuKarne, el Consorcio Internacional de Carnes (grupo ViBa), Procarnes procesadasEmpacadoras de Carnes Don FiletoCarnes la Laguna,Pradera Huasteca.

Por otro lado, denunciaron que cinco compañías controlan el mercado de la leche en México. LalaAlpuraNéstleLeche Guadalajara y Grupo Zaragoza son las empresas que tienen en sus manos el 55% del mercado; el valor total del sector es poco más de 40 mil millones de pesos.

Poner orden en un mercado donde priva la fuerza

De acuerdo con Alfonso Ramírez Cuellar la meta establecida por El Barzón y Oxfam México es “poner orden en un mercado donde priva la fuerza y el abuso del más grande. Y en  donde las instituciones del Estado y  los mecanismos de la regulación han dejado un enorme vacío que es ocupado por la colusión sistemática de los pocos agentes económicos dominantes para fijar los precios al productor y al consumidor”.

Señaló que el mercado actual está sujeto a preciso de monopolio. Además que ha sido olvidado en cuestión de poner límites a las empresas, a pesar que estas han caído en prácticas que incentivan el abuso.

“Es un mercado sujeto a precios de monopolio y sustentado en márgenes de intermediación insostenibles que oscilan entre el 70 y el 90% y en donde las familias más pobres y de clase media dedican más del 50% de su ingreso en la compra de comida.

“El mercado agroalimentario ha sido sistemáticamente olvidado de la aplicación de multas, penas de prisión y medidas de desconcentración a pesar de que los principales agentes económicos han convertido a la colusión, las exclusividades, las ventas atadas, la fijación de precios, el ocultamiento de productos, la segmentación de mercados y la especulación y las ganancias desproporcionadas, en comportamientos reiterados y permanentes”, apuntó.

De manera particular señaló al esquema de agricultura por contrato -el que actualmente impera en México-como aquel que ha generado condiciones adversas para los pequeños y medianos productores mexicanos. En este esquema, dijo, se privilegia a los intermediarios con subsidios pero no al productor.

“La modalidad de la agricultura por contrato está llevando muchos procesos productivos a partir de nuevas concentraciones que permite segmentar mercados, imponer exclusividades en la compra de insumos y financiamientos, establecer las ventas atadas de paquetes tecnológicos completos y de abusos mayores por la inexistencia de formalidades en el establecimiento de las contrataciones”, expuso.

Ante este escenario la propuesta de las organizaciones es profundizar la intervención del Estado mexicano para regular el mercado. De manera particular “la entrada del Estado Mexicano como un nuevo competidor en el mercado agroalimentario. Es el competidor en el acopio, en la comercialización y en las ventas al menudeo de maíz, frijol, leche, huevo y en la producción y comercialización de semillas y fertilizantes. El paso inmediato es la fusión de Diconsa-Liconsa y la reconstrucción del sistema de almacenamiento público y la operación como almacenes generales de depósito y el otorgamiento de créditos a la comercialización sobre la garantía de las cosechas”.  (Revolución3.0)

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